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Accidentes electricos


accidentes electricos

SI el paciente está aún en contacto con el artefacto eléctrico o conductor que ha causado el accidente, habrá que librarlo de alguna de las siguientes maneras:

En un edificio, cierre la llave general de la corriente eléctrica, llave que tiene o debería tener cada edificio. O bien saque los fusibles.

Si no hay manera de interrumpir la corriente, habrá que separarlo del alambre o artefacto eléctrico tomando el auxiliador todas las precauciones necesarias para no ser a su vez víctima de una descarga eléctrica.

Recuerde que cualquier objeto mojado es un buen conductor de la electricidad como también cualquier metal. En cambio la madera seca, la goma, la ropa seca, los papeles secos no conducen la electricidad.

Póngase si es posible sobre una tabla seca o una silla, cuyas patas estén colocadas sobre platos o trozos de vidrio, y trate de separar el alambre del accidentado con un palo largo y seco, pasando por debajo del paciente o del alambre con la ayuda de palos, ropa seca o una cuerda seca o un cinturón de cuero seco, para tirar.

Si es posible use guantes secos y tome los objetos con un trapo de lana o pañuelo de seda.

Cuando hay dos alambres en contacto con el accidentado, se puede probar de establecer un corto circuito entre ambos alambres, colocando en contacto con ambos, un alambre, un trozo de hierro o alguna cosa mojada. Al hacer esto, tener cuidado de no tocar directamente o indirectamente en los cables.



Aconsejan algunos, cuando el alambre está en contacto con el suelo y no se puede separar el alambre del accidentado, el cortarlo con un hacha de mango largo de madera, dando vuelta la cara, pues se producirá un chispazo. Se puede cortar con pinzas (alicates) especiales de electricista.

Que hacer con el paciente una vez separado de la corriente:

Si respira y se le siente el pulso:

Afloje el cuello y cualquier otra ropa que ciña el tórax.

Si tiene conocimiento, o habiéndolo perdido lo recobra, no se lo deje levantar, pues puede suceder que sobrevenga un síncope.

Hacerlo trasladar a un hospital en una ambulancia para su mejor vigilancia y tratamiento, pues puede sobrevenir shock secundariamente.

Si no respira:

Practicar de inmediato la respiración artificial, aunque el paciente parezca muerto. Debe practicarse, si es necesario durante horas, mientras no aparezca la rigidez cadavérica.

Si comienza a respirar y lo hace normalmente, vea si no tiene otras lesiones, fracturas si se ha caído, quemaduras en el lugar del contacto de la corriente.

Abríguelo y trátelo como en el caso del enfermo que respira. Se discute si deben o no aplicarse estimulantes circulatorios y respiratorios.

Si no se le percibe el pulso, hacer además de respiración artificial, masaje cardíaco con el tórax cerrado.


Cómo mata la electricidad
La gravedad de los accidentes causados por la electricidad depende de muchos factores: voltaje e intensidad de la corriente, lugar del cuerpo que atraviesa, sequedad o humedad de la piel, loa zapatos y la ropa, etc.
Cuando la corriente pasa por el corazón, mata a menudo por fibrilación de los ventrículos (contracciones anormales de una parte del corazón).
Cuando pasa a todo lo largo del cuerpo, puede matar por parálisis del centro respiratorio.

Cómo evitar accidentes por electricidad

Nunca tocar la parte interior de enchufes ni interruptores. Al cambiar lámparas eléctricas, tocar solamente el borde de porcelana aislado o el material plástico y el vidrio del foco eléctrico. Por supuesto que la llave de la luz correspondiente estará cerrada, pero aun así no se puede tener la certeza absoluta de que no pueda haber contacto, y más vale tomar todas las precauciones.

Nunca tocar un artefacto eléctrico con las manos húmedas o si el piso está mojado o si se está en contacto con canillas, caños de agua, radiadores de calefacción central, etc. Tampoco deben tocarse las llaves eléctricas o cualquier aparato eléctrico mientras se está en la bañera (tina). Mientras se habla por teléfono, es prudente no tocar aparatos eléctricos o canillas, radiadores u otros elementos buenos conductores de la electricidad.

Mantener los aparatos eléctricos en buen estado haciendo arreglar los que produzcan choques eléctricos o tengan cables que han perdido su capa protectora.
Al llevar artículos metálicos, tener cuidado de que no vayan a tocar algún cable aéreo.

No es prudente tocar los postes que llevan conductores eléctricos cuando están mojados.
No pisar ni tocar alambres caídos en una tormenta sin estar bien seguro de que no se hallan en contacto con algún cable conductor en alguna parte de su recorrido.

Es de verdad muy importante en todo momento ser precavido y nunca muy confiado para evitar este tipo de accidentes,  que suele ser común en lo domestico mas que en lo industrial.

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Que son Las Enfermedades Mentales y La Psiquiatría


Que son Las Enfermedades Mentales y La Psiquiatría


La psiquiatría es la  especialidad médica que tiene por objeto el estudio de las enfermedades mentales.

Por una parte, las enfermedades mentales fueron consideradas durante muchos siglos, y aún lo son en ciertas culturas, como una especie de enfermedades sobrenaturales e incluso demoníacas. Por otra parte, la medicina, para poder abordar este aspecto tan desconcertante de la patología, ha tenido que liberarse del concepto de enfermedad puramente orgánica, antes de considerar al enfermo mental como víctima de una especie de enfermedad peculiar capaz de alterar la vida psíquica del hombre, tanto en el campo de la convivencia con los demás, como en la construcción de su propio mundo personal.

Es tan diferente la enfermedad mental con respecto a la enfermedad orgánica, que muchas veces la medicina por sí sola ha fracasado en sus intentos de abordarla. La enfermedad mental escapa al ámbito de la medicina orgánica. En este terreno, la medicina necesita de otras muchas ciencias auxiliares, la psicología, la sociología, la antropología, etc.

Durante todo el siglo XIX la psiquiatría fue fundamentalmente anatomicoclínica. A principios del siglo XX aparece ya una reacción contra la nosografía clásica, y sobre todo nace el concepto psicodinámico de la psiquiatría a partir de los descubrimientos de Freud en torno del subconsciente y sus mecanismos. En nuestros días, la psiquiatría se halla en una fase sociológica en la que se da gran importancia a la biografía del individuo, a sus relaciones con el grupo familiar y con el ambiente cultural propio, a sus reacciones ante situaciones especiales, etc.

 La evolución histórica de la psiquiatría, desde su nacimiento entre 1700 y 1800 hasta nuestros días, ha supuesto llegar a un concepto claro de enfermedad mental como punto de partida de la psiquiatría.

Las enfermedades mentales no son, puras entidades anatomicoclínicas, sino formas patológicas de la existencia consciente, que se distinguen y se definen por su fisonomía clínica, su estructura y su evolución.

En general, las enfermedades mentales se pueden clasificar en agudas y crónicas. Las agudas presentan síntomas cuya estructuración hace suponer carácter transitorio. Son crisis, accesos, episodios, brotes, etc., que, aunque puedan repetirse, tienen una tendencia natural a remitir. Ejemplos pueden ser las psiconeurosis o disreacciones emocionales, las crisis maníacas, las crisis depresivas, los trastornos psíquicos que acompañan a la epilepsia, etc.

Las enfermedades mentales crónicas, en cambio, presentan una evolución  continua o progresiva que altera, de forma durable y persistente, la vida psicológica del individuo. Según su grado de potencial destructivo, pueden darse las siguietes: las neurosis, las personalidades psicopáticas, las psicosis delirantes crónicas, las psicosis esquizofrénicas y las demencias.

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Que es el Prurito ginecológico ?


 prurito ginecológico

 El prurito ginecológico consiste en una sensación de picor, más o menos intensa, que se localiza generalmente en los labios vulvares o en la vagina. Se acompaña casi siempre de leucorrea; pero en edades seniles puede existir prurito sin secreción.

De origen infeccioso. Ocasionan prurito las infecciones de lavagina y de los grandes o pequeños labios originados por gérmenes como el protozoo de la clase de los flagelados, que en la actualidad se encuentra con enorme frecuencia, se calcula que un 30% de las mujeres tienen este flagelado en la vagina. Otro germen, el hongo del género Monilia, produce la candidiasis o moniliasis, también cada vez más frecuente, en virtud del fenómeno de desplazamiento de los gérmenes habituales de la vagina, atacados por los actuales y potentes antibióticos; al faltar estos gérmenes, proliferan nuevas capas de hongos que antes eran tenidas a raya por las bacterias, ya que existe un antagonismo entre estos dos grupos de parásitos, de tal forma que los hongos tienden a crecer en los medios en que las bacterias han sido destruidas. 

De origen diabético. La diabetes es también por sí sola una de las causas más frecuentes e importantes de prurito vulvar. Este tipo de prurito, a veces intensísimo, suele aparecer con más frecuencia en el período de menopausia.

Siempre que se observen picores intensos, acompañados o no de forúnculos, y principalmente en la época del climaterio, hay que sospechar la existencia de una diabetes; que debe ser comprobada mediante los correspondientes análisis, con orientación del médico.

Prurito trivial. También frecuente, aunque no tanto como los casos anteriores, se produce en las mujeres poco aseadas o aquellas que viven en lugares alejados, como consecuencia de su falta de higiene, al retenerse las secreciones vulvares y vaginales entre los pliegues cutáneos de la región genital.

Este trastorno se ve muy aumentado si la mujer es gruesa o tiende a la obesidad. Se hace necesaria e imprescindible, pues, la higiene diaria íntima en la mujer, para evitar estas desagradables complicaciones.

Prurito atrófico. Aparece principalmente en la época de la menopausia; y aún más frecuentemente en mujeres de bastante edad. Su origen es sencillamente el fallo hormonal propio de esta época de la vida, que se acompaña de atrofia de las mucosas y del tejido adiposo, con lo cual estas capas de la vagina y de los labios vulvares carecen de defensas.

A tales procesos atróficos pueden sobreañadirse gérmenes por el mismo motivo, produciendo una infección secundaria que agrava el cuadro.

Las alteraciones de la menstruación, la leucorrea, el dolor y el prurito con los grandes síntomas de la Ginecología. De su interpretación adecuada y de su justa valoración depende muchas veces la orientación diagnóstica. El ginecólogo complementa su exploración con técnicas cada vez más precisas.

Psiconeurosis una Enfermedad de Terror y Miedo


Psiconeurosis una Enfermedad de Terror y Miedo


En realidad, estas enfermedades son reacciones neuróticas agudas, o sea, reacciones de ansiedad intensa, desencadenadas por un “shock” emocional o un trauma psíquico.

Características
Las características básicas de las psiconeurosis son las siguientes: los síntomas patológicos están en estrecha relación con los hechos actuales de la biografía del sujeto; el umbral de hiperemotividad o angustia.

Síntomas
Los síntomas son esencialmente violentas reacciones afectivas; y, finalmente, estas reacciones implican tendencias más o menos inconscientes. La psiconeurosis tipo sería la neurosis de guerra, sobre todo el pánico ante el combate.

Ahora bien, hay psiconeurosis más sencillas, que se desencadenan a causa de hechos penosos, pero menos dramáticos que la guerra, en individuos predispuestos a la neurosis o ya neuróticos. Entonces sobreviene una brusca descompensación del precario equilibrio afectivo existente en el individuo y se produce la reacción neurótica aguda.

A veces estas grandes crisis de angustia constituyen el tema básico de las urgencias médicas.
El contenido fundamental de la psiconeurosis es la ansiedad, cuyas crisis agudas son una auténtica tormenta en todo el organismo. La unidad psicosomática de la persona queda, por lo general, muy trastornada, polarizada totalmente en una especie de lucha a vida o muerte por la supervivencia. En los estados más graves se puede llegar a una pérdida de la conciencia y en los más leves, a múltiples manifestaciones orgánicas.



Existen tres tipos básicos de psiconeurosis.

Las crisis confusoansiosas que se dan por lo general en las grandes catástrofes, como combates, bombardeos, naufragios, incendios, etc. La reacción entonces puede ser doble: o bien el enfermo queda paralizado por el miedo en un estado casi hipnótico, o bien presenta una agitación incontrolable, auténtica tempestad de movimientos acompañada de turbulencia emocional a base de gritos, violencia, carreras sin sentido, etc. La conciencia también está despedida.

Las crisis histeroansiosas que consisten en paroxismos emocionales vinculados a una idea fija o a una situación patógena y se sienten como crisis de desequilibrio interno, de conflicto de culpabilidad y de inseguridad. Estas crisis tienen una vertiente orgánica de gran expresividad emocional, palidez, contracturas, sudores, disnea, taquicardia, sensación de opresión torácica, diarreas, náuseas, vómitos, síncopes, lipotimias, etc.

A veces se producen como descargas de urgencia toda una serie de movimientos involuntarios, como tics, gritos, etc. También hay una vertiente psíquica de estas crisis: el enfermo se siente al borde de un peligro enorme y terrorífico, generalmente la muerte. Esta sensación se impone, y se produce un estado crepuscular de angustia en el que sobresale el miedo.

Crisis de angustia psicosomática, en las que domina la expresión orgánica a través de trastornos funcionales: dolores torácicos tipo angina de pecho, disnea tipo asma, espasmos digestivos o bien urinarios tipo cólicos intestinales, nefríticos o hepáticos, etc. Desde el punto de vista psicológico puede acompañar a esta crisis un sentimiento de intenso pesimismo y una conducta teatral que exige un interlocutor que dé seguridad a la situación.

 Causas y Posibles tratamientos
Las causas más importantes de las psiconeurosis son las catástrofes colectivas, las situaciones dramáticas, las grandes frustraciones y el sufrimiento físico intenso. El tratamiento de estas enfermedades agudas debe de ser medicamentos psicoterapéuticos.

 

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